viernes, 9 de julio de 2010

Japimondei n+40: Algo pequeñito




                                               "Algo pequeñito, algo chiquitito"

"¿De qué nos irá a hablar hoy el pelma del Japimondiano con semejante inicio?"os preguntaréis tal vez.
"¿De Eurovisión?"
"¿¡¿ De Anatomía?!?" (ejem, ejem...)

No, companys, désolé! Continuo como la semana pasada, con asuntos literarios.
Eso sí, hoy intentaré satisfacer a los amantes de lo breve (de lo ultrabreve, incluso): de la Trilogía de Deptford de Robertson Davies, pasamos a una serie de ¿cuentos? escritos con menos de 480 caracteres. Si estuviésemos hablando de una persona, la cosa merecería atención médica pero tratándose de textos, más bien merece admiración. Cuando el resultado es bueno, claro...

¿Y sucede a menudo que el resultado es bueno? 
La respuesta, la dejo a vuestro criterio, yo me limito a hacer un "cortar y pegar" con un par o tres de estos microrelatos que la gente ha ido presentando al Premio Revista Eñe de Literatura Móvil. 
¡Hasta 12 415 cuentos se han enviado! Yo no sé si será verdad eso de que en este país no se lee pero lo que es escribir...aquí escribe hasta Camacho por lo que parece ;-)
 
Anoche soñó que en el cole volvían a llamarle gallina. Se despertó embarazado, y puso un huevo que vino a llenar el vacío que sentía por dentro. Ya en la oficina, solicitó baja por paternidad: un mes para incubarlo y cinco de crianza. Encaramado sobre su huevo hace patucos de punto mientras medita sobre la injusticia de una sociedad que no protege los derechos de los padres solteros. Ya no tiene trabajo, mas se siente realizado: escribirá un ensayo al respecto.


DIAGNÓSTICO El doctor levantó la vista del papel y consternado miró a su paciente. -Lo siento -le dijo-, los exámenes lo confirman. El hombre se movió nervioso en su silla. -¿Seguro? ¿Y qué puedo hacer? -Esperar, solamente esperar. Usted está absolutamente sano.

Durante meses nos habíamos soñado al atardecer desde nuestras ventanas enfrentadas. En el piso 10, donde el smog es sutil, las cortinas ondulan, la luz se modifica a voluntad y los cuerpos no son sino se imaginan, las copas sugerían a diario un brindis con champán o ambrosía. Los hombres suelen ser crueles para los finales: le bastó un mediodía salir al balcón rascándose la entrepierna y mirar, obsesivo, cómo yo picaba cebolla y ajo.

Apalí! ¡Un MACROabrazo para todos!
Y si os quedan ganas de seguir leyendo, ya sabéis, utilizad el link que os he puesto más arriba! Eso sí, como suele pasar, si queréis dar con las "joyitas" tendréis que utilizar con salero el buscador ;-)

¡Ah! Como postdata y por seguir con las recomendaciones que me han hecho ultimamente, os dejo con una canción "bonica, bonica". Si os gusta, no os perdáis el concierto que creo que darán el Martes en Radio 3 a partir de las 10 (¡si no he oído mal hoy mientras iba en coche!)  de este gran calvorotas: yo no fui pero "el recomendador" me dijo que estuvo brutal.