Salut i alegria de retrobar-vos, companys!
Los que lleváis tiempo Japimondeando, sabéis que procuro mantener un cierto pudor y no daros demasiado la lata con temas personales. Para iniciar esta nueva temporada sin embargo, voy a saltarme esta regla no escrita y en plan abuelo cebolleta, os explicaré una aventurita de este verano.
Será como cuando volvíamos al cole después de las vacaciones y nos hacían escribir una redacción explicando qué habíamos hecho a lo largo del verano. La única diferencia consistirá en que si entonces intentaba "inspirarme" en las redacciones de mis amigos, ahora que la alopecia acecha, lo que haré es un "copiar y pegar" de una carta al director que envié a varios periódicos de nuestro/s país/es al llegar a casa con un mosqueo considerable después de unos días de supuesto descanso.
Como no sé si se publicó en muchos diarios o no y en cualquier caso, cuando sí apareció, el Sr. Director ejerció su derecho a resumir (¿o debería decir "censurar"?), hoy me he dicho que de algo me tenía que servir tener un blog: ¡Reclamo mi derecho a la pataleta!... y clamo por vuestra paciencia.
Perdonad pues que me "autopublique" la parrafada ;-)
Torrente patrulla en Bielsa:
Sólo con la silueta de Torrente podemos imaginarnos mi
compañera y yo a los agentes de la Guardia Civil destacados en Bielsa que el
pasado Domingo 12 de Agosto nos pusieron una multa, ¡a las dos y media de la
madrugada!, por “circular con elementos que dificultan la identificación de la
placa. CAT que lleva a confusión sobre el país de origen del vehículo”.
Ni circulábamos
(dormíamos y el coche estaba aparcado en la calle) ni el CAT daba lugar a
confusión (está al lado de la matrícula y hasta el adhesivo del concesionario está
más cercano a ella).
Me pregunto si la
función de la Guardia Civil consiste en proteger a los ciudadanos de Bielsa y
controlar el paso fronterizo o más bien, en localizar a altas horas de la
madrugada como si de un alijo de droga se tratase, sospechosas pegatinas en los
coches de los turistas. Turistas que por otro lado, constituyen una de las
principales fuentes de ingresos de la localidad. De hecho, lo que peor me
sabría es que por lo sucedido, mi compañera y yo, así como otros posibles
afectados, perdiésemos las ganas de
disfrutar de la belleza de este rincón de los Pirineos.
Quiero aclarar, aunque lo considere superfluo, que no soy nacionalista
(ni catalán, ni español, ni jamaicano...) y que si llevo el CAT en mi coche es
porque le compré el coche a uno de mis mejores amigos y no le di ninguna importancia al
adhesivo. Tan poca como la que le pueda dar al calendario que puse
en la nevera con los horarios de las competiciones de los deportistas españoles
en las pasadas Olimpiadas. Tal vez sí, de aquí cuatro años, con incidentes como
este, consigan que me alegre más de las victorias de Usain Bolt y sus
compatriotas que de las de Pau Gasol y compañía.
Por último, una duda: ¿tendrán los políticos que
animaban, ellos sí, a poner el CAT encima de la matrícula, la coherencia de
abonarme los 200 euros?
Bueno,¡merci por haberme permitido desahogarme un poquito!
¡Ah! I moltíssimes gràcies en especial a tots aquells de vosaltres que vàreu sortir en massa el passat 11S als carrers per demanar que em perdonessin la multa al crit de: IN... INDU... INDULGÈNCIA ;-))))
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