No suele pasarme pero he de reconocer que esta semana, se me hace un poco difícil preparar el Japimondei.
¿ Cómo mantener el buen humor cuando la vida de no sé cuántos miles (por utilizar una unidad de medida) de personas ha pasado a depender de poco más que el azar? (empiezo a pensar que lo único que puede llegar a detener el calentamiento de esos "fokin" reactores allá en Japón es que caiga tremenda nevada: Naturaleza aleccionadora, mostró su enfado a la humanidad y finalmente se apiadó de ella...)
¿ Cómo mantener el optimismo cuando a pocos kilómetros de aquí se suceden las revueltas populares y su éxito o fracaso parece depender otra vez del azar o más bien de los caprichos y la capacidad de violencia de los gobernantes y no como esperarías, de un avance y un progreso de la Historia (con cierta candidez por mi parte, solía pensar que ese era el sentido, casi natural, en que debía avanzar la Historia).
¿Cómo mantener la confianza cuando ves el cinismo y la mezquindad de la mayoría de estos gobernantes? (por poner un ejemplo, no os perdáis la alucinante e ilustradora entrevista de Ana Pastor al presidente iraní de nombre impronunciable? Una vez más, la realidad supera a la muchachadaficción).
Como os decía, companys, sin respuesta a esas preguntas, se me hace difícil el seguir con esta trivialidad de los Japimondeis...
Pero tal vez, la fuerza para seguir con ello y con tantas otras cosas está.... ¡ en el buzón de entrada de mi teléfono!
Me explico. No sé si será consecuencia de los calores estivales del pasado mes de Julio o no, pero el caso es que esta semana mientras todos estos desastres se sucedían, ya he recibido un par de llamadas o mensajes por parte de algunos de vosotros para decirme que habéis sido papás o mamás y de aquí al Domingo aún puedo recibir dos o tres llamadas por los mismos motivos:¡toma baby-boom!
Es con novedades como estas cuando todo cobra sentido y las fuerzas para seguir con buen humor vuelven poco a poco.
Y es que estos pequeños churumbeles, son una buena fuente de energía y de fuerza para seguir gritando: "amunt, amunt!" como hace uno de los protagonistas de este vídeo cargado de vitalidad: un fragmento de la película "Life in a day", el megaproyecto de Ridley Scott y la gente de You tube en que a partir de 80 000 vídeos enviados por gente de todo el mundo se retrata las diferentes realidades de este planeta tan delicado y que tan mal cuidamos con frecuencia.
Pues eso, "AMUNT!"